2010-08-27

Liburu usikadak -- Mordiscos de libro




El dueño de la librería carecía de magia. No era un cuervo de tres patas en la ladera de dientes de león de la montaña.

[...]

La librería era un aparcamiento de cementerios usados. Miles de cementerios aparcados en hilera como coches. Casit todos los libros estaban descatalogados, y nadie quería leerlos ya, y la gente que había deído los libros había muerto o los había olvidado, pero gracias al orgánico proceso de la música los libros habían recuperado su virginidad. Lucía sus vetustos copyrights como su fueran un himen nuevo.




La pesca de la trucha en América, Richard Brautigan